Nuevo equipamiento de la FCAYC de AZPML- Autor Daniel Martin. Cortesía de la FCAYC | Rosa Yagüez: forjando una colección institucional y una personal

Entrevistas

Rosa Yagüez: forjando una colección institucional y una personal

 

Si la semana pasada arrancábamos con la colección institucional Per Amor a l’Art de los coleccionistas valencianos Susana Lloret y José Luis Soler y con la colección personal del abogado madrileño Francisco Cantos, esta toca presentar a la coleccionista y comisaria de arte leonesa Rosa Yagüez, quien, en su caso, combina las dos facetas de sus predecesores, al estar creando una colección institucional y una personal.

Yagüez dirige la colección de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, en Cerezales del Condado (León), desde 2008, y comenzó a construir su colección personal en 2015.

Con los años ha ido desarrollando su colección pero, como reconoce, "aún sin un planteamiento o línea concreta". Además de un Sol Lewitt, con quien se estrenó como coleccionista, tiene piezas hoy en día de Roland fischer, Ellen Kooi, Erwin Olaf, Nelo Vinuesa, Thomas Ruff o Caio Reisewitz, entre otros.

Al igual que muchos coleccionistas españoles se muestra muy activa y comprometida con diversas entidades relacionadas con el arte y el mecenazgo. De ahí que haya participado en las jornadas de coleccionismo de Bcollector, en los encuentros Colecciona organizados por la Feria Estampa y que también mantenga relación con la Asociación de Coleccionistas Privados de Arte Contemporáneo 9915.

A continuación, las respuestas completas de Rosa Yagüez, en una entrevista realizada por nuestra colaboradora Sara Valverde:

ARTEINFORMADO (AI): ¿Cuándo y cómo empezó su colección de arte? ¿Cuál fue su primera adquisición? ¿Qué desarrollo ha sufrido la colección desde entonces?

Rosa Yagüez (RY): La primera obra fue ‘Twelve Cubes’, un grabado de Sol Lewitt en el 2015, artista al que siempre he admirado y una vez que te decides a dar ese primer paso es muy difícil parar, las búsquedas se repiten, te vas haciendo con algunas piezas de una manera lenta pero constante.

AI: ¿Ha contado o cuenta con asesoramiento?¿Cuáles son sus ferias, galerías?

RY: No, nunca, las piezas que he llegado a acumular están directamente vinculadas a mí y a mi entorno, hablan de sensibilidades, gustos e intuiciones y se caracterizan por la idea de apuesta, de rastro personal y de mi interpretación del arte. Sobre todo, podría hablar de ferias, ARCO, Art Basel, Fiac...

AI: ¿Cuáles diría que son sus piezas y artistas claves? ¿Podría definirnos la líneas de fuerza de su colección?

RY: No creo que existan piezas o artistas clave, cada obra adquirida ha supuesto un hito y en ese momento se convertía en la más deseada... así ocurrió después de Sol Lewitt con Roland fischer, o después con Ellen Koi, Erwin Olaf o Caio Reisewitz... También fue un momento muy intenso para mí cuando me hice con mi primera fotografía de Thomas Ruff.

No sé si debería de hablar de líneas de fuerza en este caso, como ya he comentado, se trata de una experiencia tan personal (me sigue costando hablar en mi caso de colección) y a veces caótica, que me veo más situada en ese momento previo del que escuché en una ocasión hablar a Simón Marchan, para el que toda colección tiene como punto de partida la dispersión y es cuando se intenta poner remedio a esta dispersión cuando la colección comienza. Por ahora, me mantengo en la dispersión.

AI: ¿Sigue realizando compras actualmente? ¿Qué nombres le interesan ahora?

RY: Si, es difícil, la fotografía siempre es recurrente pero también me interesan artistas como Carlos Bunga, Adrian Melis, Tomás Saraceno o Irma Álvarez-Laviada.

AI: Como coleccionista privada y como directora de una colección institucional ¿Qué diferencias de planteamiento y difusión existen en torno a los dos tipos de colección?

RY: La colección personal permite una mayor libertad a la hora de tomar decisiones pero la colección de la institución abre la puerta a soportes muy difícilmente encajables en una colección privada y se producen situaciones a la hora de acceder a ellas totalmente diferentes, como es el caso de todas las circunstancias relacionadas con la producción con artistas.

En el caso de la Fundación, al contrario de lo que ocurre en mi vivencia personal, no caben gustos ni intuiciones, el planteamiento de una colección pública, aún desde una institución privada, requiere de una gran responsabilidad, entra en juego el trabajo de un área curatorial joven, en constante formación, y de una toma de decisiones colegiada que incluye las perspectivas de otros colegas, en este caso si contamos con asesores externos, los criterios son nítidos y están relacionados con nuestro programa de exposiciones, en tanto que la consideramos colección archivo, y con el trabajo didáctico de la Fundación.

AI: ¿Mantiene como coleccionista privada algún tipo de relación con otras entidades públicas o privadas, para potenciar el coleccionismo y la creatividad artística?

RY: Mi relación en este sentido siempre ha estado vinculada a las dos facetas de las que hablábamos antes, en ese contexto he participado en las jornadas de coleccionismo de Bcollector así como en los encuentros Colecciona organizadas por la feria Estampa. También querría destacar la relación con la Asociación de Coleccionistas Privados de Arte Contemporáneo 9915.


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