Cortesía de Bcollector | Candela Álvarez Soldevilla: "La colección empezó -sin ser consciente de ello- siendo adolescente"

Entrevistas

Candela Álvarez Soldevilla: "La colección empezó -sin ser consciente de ello- siendo adolescente"

 

Continuamos la serie de entrevistas a coleccionistas presentes en nuestro próximo informe 100 Activos Coleccionistas de Arte en España con la administradora de empresas asturiana Candela Álvarez Soldevilla.

Con cierta tradición familiar en la práctica del coleccionismo, Candela comenzó su colección, muy joven, en plena adolescencia, pero "sin ser consciente de ello".

Algo, esto último, más común de lo que parece entre los coleccionistas, pero, que, en su caso, desde ese arranque inconsciente hasta nuestros días la ha llevado a armar una colección que en la actualidad se compone de más de 350 obras entre pintura, dibujo, escultura y fotografía. 

Aunque muy interesada en las vanguardias del s. XX, actualmente, se ha centrado también en el arte contemporáneo con especial atención a ciertos artistas emergentes. 

"Me interesan muchos nombres pero últimamente estoy comprando principalmente artistas españoles y algunos extranjeros, sobre todo ingleses", apunta la coleccionista asturiana.

Su colección la salvaguarda y expone en un espacio en Madrid al que ha llamado el 'Studiolo' como lugar de encuentro, reunión e intercambio con artistas y demás profesionales culturales.

"Así se crean nuevas relaciones, se intercambian ideas e incluso pueden salir proyectos muy enriquecedores e interesantes", reconoce Candela.

Y es que estamos ante una activa coleccionista que entiende el coleccionismo como una práctica con fines sociales y de compromiso público, lo que la ha animado a ser miembro de la junta directiva de 9915, la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo y a colaborar con centros privados y públicos como la Fundación Lázaro Galdiano, la Real Academia de Roma, las fundaciones Santander, DKV, ABC y el Centro de Arte de Alcobendas.  

A continuación, sus respuestas completas en una entrevista realizada por nuestra colaboradora Sara Valverde:

ARTEINFORMADO (AI): ¿Cómo empezó su colección de arte? ¿Cuál fue su primera adquisición? ¿Cómo ha sido esa evolución en las líneas de su colección del arte moderno (vanguardias principios siglo XX) al arte emergente del siglo XXI?

Candela Álvarez Soldevilla (CAS): La colección empezó -sin ser consciente de ello- siendo adolescente, cuando mi padrino me regaló un cuadro de Marola, pintor asturiano de principios del S. XX. Mi primera obra la compré en París durante mi época de estudiante: una escena del Sena al óleo de un pintor naïf que descubrí en una pequeña galería de la Rive gauche.

Tras la primera compra en París continué con artistas españoles que iba comprando en Galerías de las que mi madre era clienta. Como me gustaba mucho estudiar e investigar en todo lo relacionado con el Arte -aunque estudié Derecho y empresariales en ICADE- fui descubriendo las vanguardias históricas del S.XX, como el grupo El Paso, etc... y comencé a comprar pequeñas obras dentro de mis posibilidades. A partir del milenio entré en contacto con galerías dedicadas al arte contemporáneo, tanto consolidado como emergente, y con las salas de subastas y ferias de arte, españolas y extranjeras.

AI: ¿Ha contado o cuenta con asesoramiento?¿Cuáles son sus ferias, galerías?

CAS: Nunca he contado con asesoramiento, no porque me crea muy experta, sino porque me gusta ir “a mi aire”, aunque por supuesto que valoro a los asesores, galeristas y especialistas.

AI¿Cuáles son las piezas más potentes de su colección? ¿Cuáles son sus artistas fundamentales?

CAS: No sé si potentes, pero favoritas, y no siendo fácil la decisión, en vanguardias históricas diría que una delicada acuarela de Leonard Foujita, en vanguardias española una pequeña arpillera de Millares, y en arte contemporáneo un sugerente papel de Anish Kapoor. Mis artistas fundamentales son los expresionistas alemanes, las vanguardias españolas del S.XX, extranjeros como Louise Bourgeois, y contemporáneos como Barceló, Tony Cragg o Tony Oursler. Especialmente jóvenes artistas a los que apoyo, como el pintor Xavier González-Arnau d’Egara, el escultor Iván Cantos-Figuerola, y el fotógrafo Javier Abella. Es muy difícil la selección.

AI: ¿Sigue realizando compras actualmente? ¿Qué nombres le interesan ahora?

CAS: Sí, sigo comprando, es algo imparable. Me hago continuamente el firme propósito de comprar menos pero luego siempre “me lío” yo sola. Me interesan muchos nombres pero últimamente estoy comprando principalmente artistas españoles y algunos extranjeros, sobre todo ingleses.

AIComo coleccionista, ¿mantiene algún tipo de relación con otras entidades, públicas o privadas, para potenciar el coleccionismo y la creatividad artística?

CAS: Sí, por supuesto. Es fundamental y mantengo muy buenas relaciones con entidades tanto públicas como la Fundación Lázaro Galdiano o la Real Academia de España en Roma, como privadas, por ejemplo con las fundaciones Santander, DKV y ABC y el Centro de Arte de Alcobendas. Tengo que puntualizar que no me convence mucho dar sólo algunos nombres de artistas, galerías y entidades porque todos son importantes para mí. También estoy en la junta directiva de 9915, la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo, desde la que hacemos una labor de apoyo y difusión del arte y el coleccionismo a través de exposiciones, cursos, becas, etc.

AI: ¿Cómo se concibió el Studiolo, y si existen planes de futuro para darle otros usos a este espacio?

CAS: Desde la adolescencia tuve dentro el ideal del hombre renacentista, aquel que tenía un Studiolo en donde guardaba todo lo que para él era bello: pintura, escultura, un astrolabio, libros, un “memento mori”...Y finalmente acabé creando un espacio, así llamado. En el Studiolo guardo mi colección de arte contemporáneo y organizo almuerzos en donde me gusta reunir a personas interesadas en el arte en su más pleno sentido con pintores, escultores, escritores...Así se crean nuevas relaciones, se intercambian ideas e incluso pueden salir proyectos muy enriquecedores e interesantes.

Me considero una privilegiada y, ya que no soy artista ni trabajo en este precioso pero difícil mundo del arte, ésta es mi aportación y mi forma de apoyarlo.


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