Alejandra González Soca

  • Datos biográficos

    Nació en 1973 en Maldonado, Uruguay

    Reside en Montevideo, Uruguay

  • La obra de Alejandra González Soca se presenta ante nosotros como el resultado de una tensión entre lo único e irrepetible del gesto efímero y la aparente dispersión del objeto multiplicado, materializado en una polifónica integración de elementos y registros. En este sentido, la artista elige jugar permanentemente al borde de un oxímoron que deja en evidencia las leves fisuras por donde asomarse a las contradicciones culturales, nacidas de la yuxtaposición de díadas como “limpio y sucio”, “oculto y expuesto”, “propio y ajeno”, “bello y horrible”, asumidas socialmente como inmutables. Lejos de contradecirse, una visión panorámica del trabajo de los últimos años (enfocado en la intervención/interacción de cuerpos y espacios específicos) se proyecta como el espiral de un proceso on-going que crece y evoluciona sin perder su forma original. Los avatares plásticos, materiales, visuales nacen de un lugar común: la práctica de un ritual olvidado. La condición radical y subversiva de hurgar en los fragmentos de la realidad social y personal, resignifica piezas ceremoniales (el vestido, la máscara, el tótem) o les reintegra valores perdidos en el camino de la construcción social. La mutación presente en la materia viva latente en las intervenciones (particularmente en esos “jardines de Adonis” de las topografías alteradas) remite al olvidado gesto primitivo y sagrado y como tal, captura todos nuestros sentidos en su condición de simbología compuesta, donde la razón y la lógica resultan insuficientes elementos decodificadores, comprometiendo otros espacios de conexión más afectivos o inconscientes. En la exploración de la temporalidad y finitud de las piezas, la artista congenia su condición de creadora y conservadora de memoria, en un sentido benjaminiano de asociación entre el pasado inconcluso, el que no entra en la construcción de conocimiento histórico, con pasado primitivo, continente de una memoria relegada al inconsciente colectivo. En su constante superposición de capas difusas, el trabajo de AGS funciona como una operación de rescate de los objetos primordiales, (de las huellas por ellos dejadas), revelando en esa acción recopiladora y demiurga, el paisaje de su particular pero compartida Wonderland. Verónica Panella

 

 


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