El color y la forma

El color y la forma

  • En el inicio del siglo XX las vanguardias que se desarrollan van a revolucionar el mundo del arte destruyendo toda unidad formal; el arte experimenta una gran transformación hasta perder la representación de la realidad. Pretenden crear un arte adecuado a la nueva sociedad. Aparecen infinidad de tendencias artísticas con maneras de ver y hacer arte completamente diferente: son las vanguardias. Todas ellas tienen en común su carácter innovador y el estar en continuo proceso de renovación. Las vanguardias son movimientos artísticos revolucionarios que rompen con la tradición y convulsionan el mundo del arte causando estupor cuando no rechazo. El autor toma conciencia de su libertad creativa y expresiva, inventando nuevos lenguajes artísticos. El artista en definitiva se libera de todas las ataduras y modas artísticas del momento y comienza a experimentar. Las reflexiones sobre el color serán la base de -ismos como el fauvismo o el expresionismo del Die Brücke. Con la aparición en escena del Der Blaue Reiter las formas se deben subordinar a la armonía cromática o a los ritmos lineales. Con Kandisky los colores se independizan hasta tal punto que le llevará a la abstracción. Uno de los grandes teóricos de la forma y el color, Paul Klee había contactado en Paris con Robert Delaunay. Tras un detallado estudio de las teorías del color, Delaunay había llegado a la conclusión de que la fuerza y la paradójica realidad de la luz sólo se podía representar pictóricamente a través del color. Éste fue su único principio artístico desde 1912, año en el que publica Luz, un texto que tuvo una gran influencia en los artistas contemporáneos y que fue traducido al alemán por Paul Klee "Über das Licht" El dilema de la obra de Paul Klee no responde a la lejana polémica de abstracción y figuración, sino que se sitúa más en el campo de la autonomía de los signos plásticos, de la lingüística visual de un arte contenido en referencias que confía su capacidad de comunicación a la persuasión sensible de las formas. Son imágenes de sensaciones ordenadas con voluntad de obra de arte. Sensaciones que intervienen en la imaginación del artista y que han sido capaces de configurarse como entidades sensibles dotadas de vida propia: "Son pocos los artistas como Paul Klee que, en medio de la proliferación de tendencias y gustos contradictorios, hayan atravesado de punta a punta el siglo XX no solamente sin perder vitalidad, sino abriendo además puertas al futuro"[1] Su entendimiento armónico de la forma y el color se ha convertido en la base de la teoría del arte moderno. El dibujo, la acuarela y el óleo son los instrumentos simultáneos de un trabajo constante sobre las cartografías y trazos lineales que dan lugar a un mundo orgánico de signos, transfigurado en espacios inéditos, equilibrados o en movimiento. Todo aquello que Klee definió como el objetivo del arte moderno: "No reproducir lo visible, sino hacer visible". No son signos autónomos ni neutras intuiciones gestuales, sino auténticas constelaciones de signos que configuran una dinámica precisas, como vio Joan Miró. La lírica de Klee va a reflejarse también en la obra de Manuel Hernández Mompó. La evolución de su trabajo nos puede ilustrar sobre la manera en la que la mimesis de la realidad se va deformando, por medio de los principios de la abstracción, hasta convertir el cuadro en un mundo particular que se aleja de los referentes del mundo exterior del que parte. A comienzos de los sesenta, estaba ya claro que su proyecto era personal, y que podía ser emparentado, mejor que con ningún otro proyecto estético español coetáneo, con la obra de Paul Klee. También la obra de Joan Hernández Pijuán el color es un elemento articulador. Como Klee, Pijuán creía que el color es ante todo cualidad, densidad y un valor cromático al que hay que sumar un valor lumínico. Amparados en los conceptos de color y forma, cerramos este recorrido con la obra de Juan Uslé. Uslé ha indagado en las potencialidades de una abstracción renovada para mostrar su penetración sobre la realidad, su fragmentación y sus contradicciones, sin desdeñar nunca su compromiso social. De ahí la multiplicidad de respuestas del artista ante los estímulos de una realidad discontinua. [1] Tàpies, A. "Actualidad de Paul Klee" en "La realidad como arte". Colección de arquitectura 22. Murcia (1989)

  • Dónde

    Artelandia / Madrid, España
  • Inauguración

    09 may de 2018

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